sábado, 18 de noviembre de 2017

De Chiquito, Spacey o Superman
















Hace unos días nos enterábamos del fallecimiento de Gregorio Esteban Sánchez Fernández, más conocido como 'Chiquito de la Calzada'. Nunca fui aficionado a su humor, pero recuerdo perfectamente jugar durante los recreos del colegio con los Chiquitazos, la mítica versión de los tazos que venían en las bolsas de patatas fritas de Matutano, solo que con caricaturas y frases célebres del humorista malagueño. Y también recuerdo que, en su día, en casa alquilamos el VHS de Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera: a día de hoy no sé ni de qué iba la película -rodada en Almería, precisamente-, pero sí que al final se incluía un avance de la 'secuela', Brácula. Condemor II  -al estilo de Regreso al futuro II y III.   

El adiós de 'Chiquito' llega en un momento en el que la mayoría de noticias sobre el mundo del espectáculo tienen que ver con escándalos de índole sexual. Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Louis C.K. o Steven Seagal, entre otros muchos, han protagonizado durante las últimas semanas titulares relacionados con acoso, abusos o comportamientos -como mínimo- moralmente reprobables. En este sentido, la semana pasada leí una viñeta humorística bastante acertada sobre el tema, en la que se afirmaba que, si el año pasado el mayor miedo al leer el nombre de un actor en internet era que hubiera muerto, este año lo más probable es que sea el próximo protagonista de una noticia de este tipo -y que a partir de ese momento esté 'muerto' para muchas personas-. 

Tiempos tristes para los fans o seguidores de los artistas implicados, pero que palidecen en comparación a la tristeza que habrán sufrido las víctimas. Habrá quien prefiera no hacer juicios por anticipado y defender la 'presunción de inocencia' hasta saber la decisión de los tribunales, pero no es menos cierto que han sido ya varios denunciados los que han reconocido ya, en mayor o menor medida, la gravedad de sus actos. 

PD.: Hoy llega a los cines españoles -y de medio mundo- Liga de la Justicia, la 'Vengadores' del nuevo universo cinematográfico de DC, si no fuera porque la mitad de los personajes protagonistas todavía no ha tenido película propia... Pasado mañana toca verla en el cine y la próxima semana dedicaremos al menos un párrafo a comentarla; pero mientras, dos apuntes más frívolos: ¿por qué le han quitado el artículo determinado al título en castellano? y ¿acabará siendo lo más divertido de la cinta descubrir en qué escenas Henry Cavill/Superman tiene el bigote 'borrado' por ordenador? -el mismo que lleva su personaje en la próxima entrega de Misión Imposible y que, por contrato, no pudo quitarse cuando en DC decidieron rodar nuevas escenas para las aventuras de Batman y Cía. 

Publicado en La Voz de Almería (17-11-2017)

sábado, 11 de noviembre de 2017

A propósito de James Stewart





Hace justo siete días, el viernes pasado por la tarde, decidí empezar el fin de semana poniéndome una película en casa. Tras revisar la videoteca física y virtual, y tras un largo proceso de eliminación -por mucho esmero que uno ponga en confeccionar su particular lista de 'cosas pendientes de ver', luego la disposición y las circunstancias acaban jugando un papel fundamental-, me decidí por uno de mis western favoritos: Tierras Lejanas (1954), dirigido por Anthony Mann y protagonizado por James Stewart -una de sus varias colaboraciones-.  Y aunque comprobé que la copia en DVD que compré hace años necesitaba urgentemente una mejora, disfruté a lo grande y me emocioné con su clímax final casi tanto como cuando la veía de chaval por televisión. 

Es algo que ya hemos comentado en esta columna en más de una ocasión: en décadas pasadas, la parrilla televisiva era para muchas personas -me incluyo- la principal vía de acceso, no solo a las novedades, sino también a los clásicos del séptimo arte. Recuerdo perfectamente el esperar a que llegara el fin de semana para ver todas las películas que emitían a lo largo de la parrilla televisiva, especialmente en La1 o Canal Sur: casi era todo cine comercial de diferentes épocas -'películas del oeste' de los años 50, cintas de acción y/o aventuras de los años 80 o 90, etc.-, pero a todas luces mil veces mejor que el panorama actual, donde todo son 'telefilms alemanes' o 'películas de Antena3' -un subgénero en sí mismas.  

En su día -de niño, adolescente, veinteañero, etc.- me pasaba todo el tiempo posible pegado a la programación de la pequeña pantalla, en busca de entretenimiento y/o cultura. A día de hoy, y desde hace muchos años, la poca 'tele' que veo son los pocos segundos que tardo entre encender el televisor y acceder al reproductor de DVD/Blu-ray o a la correspondiente plataforma online. No hay mayor contraste que terminar de ver un capítulo de The Sinner -miniserie/thriller del canal USA bastante recomendable, con una Jessica Biel casi irreconocible-, y al volver a la 'realidad' -o en otras palabras, a la televisión de toda la vida-, comprobar que uno de los asuntos más importantes del día es la nueva camiseta de la selección española de fútbol. 

PD. El fenómeno 'Almería Tierra de Cine' sigue adelante mes a mes, año tras año. A la próxima visita de Sophia Loren al Festival Internacional de Cine de Almería se suma el futuro rodaje de una película protagonizada por Jude Law y Blake Lively; y para rematar, se confirma que la última película de Brian de Palma, rodada parcialmente en Almería -no sin cierta polémica, como sabrán los lectores y lectoras de este periódico-, podrá verse en salas españolas el próximo año. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

Series y/o películas



¿Recuerdan que la semana pasada comenté mi intención de recuperar en formato doméstico No respires y la secuela de Expediente Warren, aprovechando estos días de Halloween? Pues al final no hubo tiempo, ya que en casa dedicamos el domingo a lo mismo que -supongo- muchos y muchas: devorar la segunda temporada de Stranger Things. Y es que, casi un año y medio después, el veredicto vuelve a estar claro: los hermanos Duffer han creado la 'serie-maratón' por excelencia. ¿El motivo principal? Una trama ideada más como una película de siete horas y media -lo que dura esta 'secuela'- que como una producción televisiva de enfoque más tradicional. 

La serie 'ochentera' no fue la única que pasó a toda velocidad por mis retinas este último fin de semana, ya que el sábado por la mañana empecé a ver Mindhunter y cuando me quise dar cuenta… iba por el séptimo capítulo. No soy un entusiasta de las producciones de época y/o de las historias criminales, pero la serie creada por Joe Penhall -y en cuyos créditos ejecutivos encontramos a Charlize Theron o David Fincher, que también dirige cuatro episodios- me fascinó desde el primer minuto. Por su reparto, ritmo, fotografía, puesta escena y banda sonora, pero también porque, de nuevo, nos encontramos con algo muy parecido a una película de casi ocho horas -¿alguien dijo Zodiac?-, y no con una serie procedimental al uso. 

Pasando de la pequeña a la gran pantalla: este miércoles, aprovechando el día festivo, fuimos al cine a ver Thor: Ragnarok, la nueva aventura del Dios del Trueno. Y puede decirse que, esta vez, a la tercera ha ido la vencida, aunque solo sea por la buena acogida que el film ha tenido entre crítica y público. Por mi parte, me entretuvo más que las dos primeras entregas -cosa fácil-, pero conforme pasaban los minutos me sucedió lo mismo que con la reciente secuela de Guardianes de la Galaxia o Doctor Strange: me aburrí y empecé a bostezar. Reconozco que por fin vi a un Thor carismático, que disfruté de lo espectacular de algunas escenas de acción y que varios chistes me hicieron bastante gracia -la presentación de la protagonista femenina o el guiño a Lo que hacemos en las sombras, el anterior film de Taika Waititi-, pero poco más. 

No todo fue decepción durante estos últimos días en lo que se refiere al panorama cinematográfico: unos días antes, vimos por tercera vez Mision Imposible: Nación Secreta, y tan solo el estar atento a los detalles que esconde la banda sonora -las variaciones sobre el tema principal de la saga o, sobre todo, las permanentes citas al Turandot de Puccini- me resultó más disfrutable que las aventuras de Thor, Hulk, Loki y compañía. 

Publicado en La Voz de Almería (3-11-2017)

domingo, 29 de octubre de 2017

Spoilers, Halloween y Halloween


Hace una semana comenté que algún día tendríamos que hablar del tema de los cada vez más famosos spoilers.  Todo venía a cuento de Blade Runner 2049, y de las sorpresas que su argumento depara al espectador que no se haya informado más allá del material publicitario o... que no se haya topado -presencialmente o vía internet- con alguna de esas personas a las que el conocer detalles específicos de la trama de una película -o de una serie, de un libro, etc.- no parece importarles lo más mínimo, y en muchas ocasiones tampoco el difundir dichos detalles a los cuatro vientos, sobre todo en los días posteriores al estreno. En este sentido, la 'sorpresa' argumental que tenía lugar durante el tramo final de Star Wars. El despertar de la fuerza sirvió a muchos, entre otras cosas, para revisar sus listas de contactos en las redes sociales… Intentaremos dedicar otro día una columna entera a tan controvertido tema.

Siguiente asunto: ¡ya está aquí Halloween! -o, si lo prefieren, el Día de Todos los Santos-. Toca preparar la decoración, comprar cosas con forma de calabaza y, lo más importante -al menos para mí- preparar nuestro particular festival de cine de terror. Acabo de decir 'cine', pero bien podríamos añadir también 'televisión', ya que sospecho que no seremos pocos quienes intentemos aprovechar este fin de semana para hacer una maratón con la segunda temporada de Stranger Things -ya comenté en su día que la primera no me pareció una obra maestra, pero sus ocho episodios cayeron en una tarde, algo que habla por sí solo-; en casa también hemos decidido dejar tiempo para repescar No respires y Expediente Warren: El caso Enfield, dos películas que en su momento no llegamos a ver en pantalla grande.

Por último, en casa continúan las 'aventuras con HBO', que llevan camino de convertirse en una sección semanal. Ya conté que el primer capítulo que intentamos visionar en la plataforma tuvimos que terminarlo a través de una web 'no oficial' -a las cuales no recurríamos hace mucho tiempo- porque le faltaban casi diez minutos. La cosa no quedó ahí: en otra serie nos fallaron los subtítulos y ayer intenté ver una película -Black Death, de Christopher Smith, una eterna pendiente- pero fue totalmente imposible pasar de los títulos de crédito iniciales, dado que nunca se terminaba de cargar. Seguiremos informando…

PD. Una última cosa sobre Blader Runner 2049, y no es ningún spoiler: si alguien creyó ver el 'mar de plástico' almeriense al poco de empezar el metraje, hace unos días un artículo de Evaristo Martínez en este mismo periódico le daba toda la razón. 

Publicado en La Voz de Almería (27-10-17)

lunes, 9 de octubre de 2017

Sitges, año 2049















Después de una semana cuyos tiempos libres han estado dedicados casi por completo a terminar The Big C -la tercera temporada y, sobre todo, la cuarta me parecieron muy inferiores a las magníficas dos primeras, pero solo por el cariño que se le coge a casi todos los personajes bien merecía la pena acompañar a Cathy a lo largo de todo su camino- o a devorar las dos temporadas de Noragami -un anime la mar de disfrutable, pese a la forzada introducción de algunas subtramas-, toca volver la mirada al séptimo arte: ayer empezó el Festival de Sitges de 2017 y quien esto escribe estará recorriendo las calles, restaurantes y -sobre todo- cines de la ‘ciudad del cine fantástico’ desde hoy viernes hasta el próximo lunes.   
Una sesión doble formada por Suspiria y La Cumbre Escarlata -con la presencia de Dario Argento y Guillermo del Toro, el padrino de esta edición-, el musical zombi/navideño Anna and the Apocalypse -¿futura cinta de culto?-, Mom and Dad -con Nicolas Cage en modo ‘locura total’, aunque la expresión resulte algo redundante teniendo en cuenta la reciente filmografía del actor-, la secuela de ‘metraje encontrado’ Creep 2 -ya comenté hace algún tiempo lo simpática que me pareció la película original-, La villana -ojalá sea la película de acción del año, tal y como se nos está vendiendo-, así como The Ritual, Anabelle: Creation y The Mission -un Johnnie To noventero- han sido las nueve películas que cabían en el planning de este año; en el cual está incluida la acostumbrada visita a los apetecibles puestos de películas, libros, etc.
De todo ello hablaremos en la ya clásica crónica post-Sitges en la columna de la semana que viene; y lo cierto es que ‘La última escena’ de dentro de dos semanas tiene también tema asignado -a no ser que aparezca una noticia de fuerza mayor en los próximos días-: me refiero a Blade Runner 2049, la esperada secuela del clásico de ciencia-ficción dirigido por Ridley Scott a principios de los ochenta, que seguramente nos acercaremos a ver el próximo martes, y  etiquetada ya de obra maestra por buena parte de la crítica especializada -aunque, como siempre sucede, comienzan ya a aflorar las opiniones que rebajan el entusiasmo inicial-. ¡Veremos! Yo con tal de volver a ver a Harrison Ford en un proyecto de calidad ya me conformo.

PD. Siete semanas después del tan cacareado accidente y la lesión de tobillo, Tom Cruise -que la semana pasada también ocupaba este último párrafo- ha vuelto ha vuelto a ponerse delante de las cámaras para finalizar el rodaje de su sexta ‘Misión Imposible’; cada vez soy más enemigo de los avances promocionales, pero reconozco que estoy deseando ver ya el primer tráiler…

Publicado en La Voz de Almería (6-10-2017)

domingo, 1 de octubre de 2017

De Laura Linney a... Tom Cruise















Hace siete días abríamos esta columna con The Big C, la serie de Showtime sobre una mujer de cuarenta años a la que diagnostican un cáncer de piel; y hoy volvemos a hacerlo. Y es que es algo cíclico, peros siempre me vuelvo a sorprender -para bien- cuando encuentro esa producción televisiva que me llega al alma y que tengo la necesidad de ver en el menor tiempo posible. Durante las últimas semanas las aventuras y desventuras de Cathy -enorme Linney- y sus seres queridos me han acompañado casi a todas horas, haciéndome llorar y reír a partes iguales. Aunque me quedan por ver los últimos siete capítulos, así que en siete días volvemos a hablar.    

Buena culpa de que aún no haya terminado The Big C la tiene la primera temporada de una serie de animación japonesa: la exitosa Assassination Classroom. ¿Motivos? Un humor de los que me hacen reír a carcajadas -obviando quizás aquellos gags centrados en la objetivación del cuerpo femenino, esa gran obsesión de buena parte del entretenimiento japonés- y una premisa argumental de las que hay que ver para creer: un extraterrestre amenaza con destruir nuestro planeta, pero al mismo tiempo se ofrece para ser el profesor de un grupo de alumnos y alumnas cuyo objetivo será… asesinarle. Y como guinda, unos openings de lo más originales. 

Pasemos al cine… En lo que va camino de convertirse en una tradición de esta columna, me toca rescatar una película de terror más o menos reciente que, en su momento -2009-, fue vapuleada por parte de crítica y público. Me refiero a La semilla del mal (The Unborn), dirigida y escrita por un David Goyer que por entonces disfrutaba del prestigio que le proporcionaba haber participado en los guiones de la nueva saga del Caballero Oscuro. No diré que me pareciera buena: ¡más bien todo lo contrario!; pero sí que la encontré entretenida -que hoy en día no es poco- y con un buen número de detalles a rescatar por los aficionados al género.       

PD. Tenía otro tema pensado para cerrar el texto de hoy, pero ayer muy temprano por la mañana, mientras sonaba en la radio la repetición de un programa deportivo nocturno retransmitido la noche anterior -una fórmula poco innovadora, pero muy barata-, escuché a los presentadores comentar la última película de Tom Cruise, Barry Seal: El Traficante. En concreto, aseguraban que había sido durante su rodaje cuando el actor había tenido su famoso accidente. Me gustaría explayarme más, pero solo apuntaré lo siguiente: aunque un profesional de la comunicación no sea experto en el séptimo arte, ¿cómo puede pensar que un film puede llegar a las salas solo unas semanas después de su rodaje -en este caso, además, cancelado-?

Publicado en La Voz de Almería (29-9-2017)

sábado, 23 de septiembre de 2017

De Laura Linney a 'Peppa Pig'
















Reconozco que últimamente ando más seriéfilo que de costumbre –supongo que hasta que llegue el Festival de Sitges y las tres o cuatro películas diarias-. A la cuarta temporada de Bojack Horseman -triste, original y maravillosa, como de costumbre- le ha seguido la segunda de One Mississippi -qué gran magnetismo el de Tig Notaro y qué forma de acabar cada capítulo-, y ahora ando recuperando una serie a la que no presté demasiada atención en su momento: The Big C, en la que Laura Linney -entre lo mejor de la reciente y entretenidísima Ozark- da vida a una mujer de 42 años que decide no contarle a su familia que le han diagnosticado cáncer.

¿Por qué me ha dado por ver esta serie estrenada por Showtime en 2010? Entre otras cosas, por lo mucho que había disfrutado del trabajo de la actriz en Ozark, pero sobre todo por estar disponible en el catálogo español de Amazon Prime Video; y es que, tras largos meses de espera, la plataforma de ‘vídeo en demanda’ del gigante electrónico por fin ha llegado a PlayStation3 -suelo afirmar que no invertiré en una nueva consola hasta que lleguen The Last of Us 2 o Elder Scrolls VII…-. La app está a años luz de la de Netflix, pero los buscadores de historias y emociones audiovisuales siempre agradecemos tener más opciones dónde elegir. 

Amazon no ha llegado solo a PS3, sino que lo ha hecho casi al mismo tiempo que otro de los titanes del sector: HBO. De todas formas, en casa ya hemos decidido que la suscripción a esta última plataforma tendrá que esperar al estreno, en octubre, de la novena temporada de nuestra comedia favorita en antena: Curb Your Enthusiasm -emitida en su día por La Sexta bajo el nombre de El Show de Larry David y con un doblaje realmente infernal-; parece mentira que hayan pasado ya siete años desde el final de la octava entrega de las aventuras protagonizadas por el co-creador de la mítica Seinfeld. Hay muchas ganas de ver de nuevo a Larry y Cía.


PD. Es evidente que cada vez tenemos más variedad de series y películas a nuestra disposición; y no solo en el caso de los jóvenes y adultos: los ‘más peques de la casa’ -nunca pensé que fuera a utilizar esta expresión por escrito…- tienen hoy a su alcance una programación infinitamente más extensa que la que existía en décadas pasadas. El otro día unos amigos vinieron a casa con su hija y, aunque se pasó la tarde viendo capítulos de Pocoyó o Peppa Pig, solo en el perfil infantil de Netflix tenía decenas y decenas de contenidos a su alcance. Muchos de los niños y niñas de esta generación nunca sabrán lo que era tener que esperar al fin de semana para poder ver series infantiles o dibujos animados, y en el fondo… eso no tiene nada de malo. 

Publicado en La Voz de Almería (22-9-17)