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domingo, 24 de agosto de 2014

John Carpenter: ¿THE END?

En la primera entrada de este blog, dedicada a John Carpenter, nombraba como una de las características más definitorios de su cine esos desenlaces ambiguos, chocantes o directamente abiertos, tan frecuentes a lo largo de su filmografía. Esos finales que te dejan pensando en el futuro incierto de los protagonistas; esos finales que te reconcilian con la historia, si llegados a ese punto no has terminado de entrar en ella; esos finales que un día vuelves a recordar y te hacen decirte a ti mismo: "tengo que ver de nuevo esa película"... 

Evidentemente, a partir de aquí todo son SPOILERS


Halloween (1978)

La cámara observa el jardín y el espectador comprueba que no hay rastro de 
Michael Myers, que en principio debería de yacer allí, muerto para siempre... 


La niebla (1980)

Cuando todo parece volver a la calma en Antonio Bay, los piratas hacen 
una última aparición para dar su 'merecido' al Padre Malone... 


1997: Rescate en Nueva York (1981)

Snake realiza un 'cambiazo' de última hora al Presidente de los EEUU, quedándose 
con el mcguffin de la película; y lo celebra fumándose su anhelado cigarrillo... 


La cosa (1982)

La película termina con los dos supervivientes esperando su muerte por congelación, en medio de la Antártida, mientras el espectador no sabe a ciencia cierta si el extraterrestre ha muerto, sigue vivo 
o ha tomado la forma del personaje de Childs... 


Christine (1983)

La pesadilla ha terminado y 'Christine' ha sido destrozada en un desguace, pero un 
pequeño detalle hace pensar que el maligno coche aún tiene ganas de marcha...


Golpe en la pequeña China (1986)

Jack Burton vuelve a conducir su camión, pero no es consciente de que un ¿último? 
y sobrenatural enemigo permanece agarrado al vehículo... 


El príncipe de las tinieblas (1987)

El protagonista sueña con uno de los personajes femeninos, se despierta, se acerca al espejo y...


Están vivos (1988)

El sacrificio de los protagonistas no ha sido en vano: ahora todo el mundo puede ver la realidad sin necesidad de las 'gafas negras'. Incluso la mujer de la última escena, en pleno acto sexual...


En la boca del miedo (1994)

Realidad VS ficción, ficción dentro de la ficción... El personaje se Sam Neill se encuentra, al final de la cinta, en un cine viendo la película que acaba de protagonizar, En la boca del miedo (1994)...




El pueblo de los malditos (1995)

Uno de los matrimonios huye en coche tras el 'explosivo' final, llevando consigo a su hijo, el único de los 'niños malditos' que ha sobrevivido; su mirada se funde con el negro de los créditos...


2013: rescate en L.A. (1996)

Snake decide no entregar el artilugio sobre el que gira el argumento ni a un bando -EEUU- ni a otro -las potencias del Tercer Mundo-; en vez de eso, lo pone en marcha y deja todo el planeta sin aparatos eléctricos: "Welcome to the human race".  


Vampiros (1998)

El protagonista otorga dos días de margen a su mejor amigo y a su amada -ambos convertidos en vampiros- antes de comenzar su 'busqueda y captura'. Después, los dos se alejan en un jeep, mientras 
el personaje de James Woods se dispone a terminar con una manada de vampiros... 


Fantasmas de Marte (2001)

 Tiempo después de 'separarse' en un complicado viaje de regreso en tren, Williams (Ice Cube) entra en la habitación donde Melanie (N. Henstridge) permanece recluida, le entrega un arma, y suelta un rotundo: "Time to stay alive". Así se termina una película...


Encerrada (2010)

La protagonista parece haber recuperado la cordura, pero abre el espejo del baño y...

domingo, 13 de julio de 2014

John Carpenter: 1001 razones


[texto escrito hace algunos años para un antiguo blog de cine...]

A veces me pregunto qué es lo que me atrae del cine de John Carpenter; qué es lo que me hace disfrutar mucho más de sus películas que de otras cuyas características podrían resultar, en principio, merecedoras de una mayor admiración por parte de los aficionados al séptimo arte. 


Tal vez sea el aroma a serie B que desprenden muchas de sus historias; el cariño al cine de género; la afición por recrear los arquetipos del western; el gusto por las formas clásicas; la capacidad para crear personajes carismáticos; el hecho de que sus ficciones no suelan ser otra cosa que el reflejo de los eternos miedos y fantasmas de nuestra sociedad; o esos finales abiertos y, por lo tanto, aún vivos tiempo después de su visionado en la memoria del espectador cómplice, al que Carpenter logra hacer empatizar con sus protagonistas en la última pelea, el último asalto o la última huida. 


Mención aparte merece la música del propio director, que compone casi siempre las bandas sonoras de sus películas: a menudo se basan en temas principales que se van repitiendo a lo largo del metraje y consiguen dar una mayor coherencia a la historia. En el caso de Están vivos (1988), el leitmotiv musival tiene un carácter pausado pero dinámico y con sus sucesivas apariciones no hace más que ayudar a cimentar el agobiante clima que va apoderándose de la película. Como ejemplo, una de sus primeras escenas, en la que se nos muestran el carácter del protagonista -impagable el detalle del palillo- y la sensación de desasosiego que recorre casi toda la cinta, hoy en día más actual que nunca.